“El organillero: Oficio en extinción”; sólo hay uno en todo BC

Cultura
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Sus melancólicas notas resuenan en una de tantas colonias de Tijuana aún en plena pandemia, calles desoladas, en muchos de los casos, que parecieran cobrar vida con la melodía del organillo, interpretada por Gabriel Rivera, Gabo, a decir de él mismo, el único organillero que existe en Baja California.

Ataviado con el uniforme típico del organillero color caqui, pero sin dejar de lado guantes y cubreboca a manera de protección por el COVID 19, advierte que ha recurrido a ser “multioficio” para ganarse el sustento “Mientras hago entregas de café a domicilio, me pongo a trabajar como organillero en esa colonia” al referirse a la venta de café del estado de Puebla.

Gabo también es fotógrafo, pero debido a la prohibición de celebraciones de eventos como bodas, XV Años y bautizos por la misma pandemia, han bajado sus ingresos, aunque advierte siempre hay gente irresponsable: “sobre todo gente que viene de Los Angeles, California, a casarse, me han querido contratar para tomarles y fotos y pues, no acepto, y obviamente se enojan” finalizó el organillero.

Este organillero, quien tiene que pagar una renta diaria de 200 pesos por el organillo –en este caso de manufactura guatemalteca y que incluye 8 melodías- confía en que, en un futuro cercano las cosas mejoren, y aunque en años anteriores Gabo ha participado en el Festival del Organillero en Berlín, Alemania, tendrá que conformarse con hacer que sus notas sigan resonando, por el momento, solo en territorio nacional.

Texto y Fotos por Ana Velia Guzmán, periodista y catedrática en la UABC

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